Desde los orígenes de la ciencia y la filosofía, la verdad fue la meta de toda reflexión y de toda investigación. Pero ¿Cómo definir este concepto? ¿Es la evidencia de una idea, la coherencia de un pensamiento o que una teoría pueda ser confirmada por la experiencia? Hoy en día, se duda mucho de poder alcanzar algún día la verdad. La religión sigue defendiendo una verdad absoluta. En cualquier caso, solo nos acercaremos a la verdad si sabemos desconfiar de nuestras certezas.
Decir la Verdad
Se suele decir <es cierto> o <es falso> al referimos a lo que se ha dicho o se ha escrito. Juzgamos la verdad o la falsedad de lo que nos dicen a partir de lo que sabemos o creemos saber. La verdad de un relato dependerá de si los hechos contados han ocurrido realmente. Será considerado como falso si lo que cuenta no ha ocurrido nunca. Más tarde, los filósofos añadirán otro matiz a la definición de la verdad al afirmar que una idea será verdadera si muestra una cosa tal cual es en realidad y falsa si la descripción de la cosa no corresponde a lo que es el objeto.
La verdad de la promesa
Las palabras no se refieren sólo al mundo real. Pueden tratar también, por ejemplo, de una promesa. La verdad de esa promesa se refiere a una exigencia moral. La verdad de la promesa se opone a la mentira. No se refiere al mundo real del momento presente, sino que se resuelve en un momento futuro.

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