A Júpiter se le suele representar como una figura solemne y rodeada por los dioses del Olimpo; en una mano majestuosa, en una mano empuña el cetro y le acompaña un águila, símbolo de poder.
Júpiter el dios de los cielos y señor de todos los dioses; administra sabiamente y garantiza el poder, el orden y la dios, armado del trueno y el rayo, puede desencadenar violentas tempestades o disolver las nubes. Salvado in extremis de la crueldad de su padre Saturno, que había devorado a todos sus hijos, según la tradición más extendida fue educado por las ninfas en el monte Ida, alimentado con miel y con la leche de la cabra Amaltea. Ya adulto, el rey de los dioses se
enfrentó con su padre y, después de numerosos combates, devolvió el orden al Universo. Hesiodo cuenta que luego Júpiter se casó solemnemente con Juno. De esa unión nacieron Vulcano, Marte, Hebe y Ilitía. Pero Júpiter tuvo innumerables amores con mujeres mortales e inmortales, ante las que se presentaba bajo falsas apariencias y que a continuación eran castigadas por Juno, celosa y continuamente humillada. Al rey de los dioses se le representa habitualmente como hombre barbudo e imponente; puede llevar en las manos los rayos o un cetro y a su lado aparece frecuentemente un águila.

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