jueves, 12 de noviembre de 2020

Panorama histórico de la religión en China


La historia de China empieza según la tradición mítica con el emperador Fu-hsi, que no sólo debió de realizar el I-ging, sino que también creó los comienzos de la cultura. Se supone que éste introdujo la caza y la pesca, la agricultura, la cría de animales domésticos, la cuenta del tiempo y los principios de la administración imperial.


A Fu-hsi y los 5 "emperadores sublimes" siguieron 22 dinastías hereditarias. Durante la tercera  dinastía (dinastía Chou) China recibió hacia 1100 a. C. carácter concreto y ordenado con usos religiosos refinados. El servicio a los antepasados del emperador estaba en primer plano y el estado se presentaba de modo patriarcal según el modelo de la familia.

Después del año 490 a. C. se llegó a una debilitación rápida de la fuerza del estado y a una ascensión de los señores locales. En la época de los "reinos combatientes" (entre los años 480 y 221 a. C.) se vivieron rivalidades por el poder junto con esporádicas situaciones anárquicas y fue, también en lo religioso, un tiempo de gran intranquilidad. La perturbación de la antigua religión china ocasionó el esfuerzo por la renovación del confucianismo especialmente en lo referente al culto del estado. Con la
Dinastia Tsin (221-206 a. C.) surgió de nuevo un fuerte poder central. La dinastía Han (206 a. C. - 220 d. C.) protegió el confucianismo, mientras que, después del año 61 d. C. el budismo avanzó hacia China. La dinastia Tang (618 - 907 d. C.) deparó a China una época de esplendor cultura, mientras que la dinastía Sung (960  - hacia el 1270) representó la época más brillante del arte y la ciencia chinos y fomentó de nuevo e confucianismo.

La dinastía mongólica Yüan (1260-1368) fomentó el budismo, mientras que la dinastía Ming (1369-1644) se esforzó en conseguir la penetración y fructificación del confucianismo, taoísmo y budismo en China. El ideal sincretista de esta época era la consecución del concepto de caridad de Confucio por medio de la meditación taoísta y budista. La última dinastía manchú (1644-1911) sufrió desde principios del s. XIX una serie de inquietudes políticas y religiosas. La guerra Civil y el régimen del Kuomintang intentaron parcialmente la restauración de las antiguas formas religiosas, pero desde la toma del poder por parte de Mao-Tse-tung en 1946-49, el budismo pasó a una posición defensiva. El maoismo combate en general la religión, pero ha entrado en peculiares relaciones con algunas formas del antiguo pensamiento chino en diferentes ocasiones.

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