Ninfa o ser mortal de extraordinaria belleza, Antíope suele ser representada mientras yace dormida en la espesura del bosque.
Los textos clásicos refieren solo breves alusiones a la figura de Antíope. Homero en la Odisea cuenta cómo la ninfa, hija del río Asopo, se vanagloria de haber dormido entre los brazos de Zeus y de haber parido gemelos, Anfión y Zeto. Sin embargo, Homero no alude a la transformación del rey del Olimpo en Sátiro, la forma asumida por el dios para unirse a Antíope según la tradición recogida a su vez en las Metamorfosis de Ovidio. Los gemelos nacidos de la unión de Júpiter y Antíope fueron abandonados y criados por pastores.
Cuando, ya mayores, conocieron su verdadera identidad, marcharon contra Tebas, donde Antíope estaba prisionera del rey Lico, y vengaron a la madre. Aunque no ocupaba un lugar de relieve en las fuentes antiguas, el mito de Júpiter y Antíope ha logrado un discreto éxito entre los artistas de diferentes épocas, que probablemente se inspiraron en ese tema para definir el modelo de desnudo femenino en posición yacente.
La representación más común de Antíope es, efectivamente, la de la joven dormida, tumbada en el bosque, mientras Júpiter se aproxima a ella y le aparta dulcemente la ropa. Junto a Antíope aparece a veces Amor con el arco
y la alijaba.

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